Algunas veces los caminos que nos llevan a donde estamos actualmente parados no son de los más fáciles. Lo que nos enseñan nos prepara para llevar adelante la vida, pero no para enfrentarla. La vida es una oportunidad y un desafío. El principal obstáculo es que es impredecible y es eso también, lo que la hace rica y un enigma. 


Renegar de lo que nos ha pasado es renegar de lo que somos. Sentimos lo que sentimos, escribimos lo que escribimos y somos lo que somos por todo lo que hemos vivido, por todo lo que nos pasó, ya sea bueno o malo.


Cuando llegamos a encrucijadas o a hitos donde queremos repasar los pasos o ver dónde podríamos haber cambiado el rumbo, concretamos un ejercicio intelectual. Pero no más que eso, porque no importa las conclusiones, el pasado es inalterable, el futuro es indefinido pero somos los más absolutos dueños de nuestro presente.