Marcos escribe. Ha publicado dos libros en tres años. El primero fue un "éxito". Tuvo dos ediciones y la recepción de la gente fue relativamente buena. La segunda edición no llegó a agotarse. La crítica no lo despedazó, aunque la frase "es su primer libro" se usó mucho y como excusa para justificar muchas de las debilidades que presentó su novela. Entre ellas, se puede enumerar, caer en lugares comunes, recurrir al erotismo como gancho argumental, la superficialidad de algunos personajes y, muy relacionado con esto, el fallido intento por desarrollarlos cuando las personalidades de los mismos no permitían un crecimiento de por sí.

Daniel es abogado. En realidad no es abogado, pero hace 2 años se recibió de abogado. Siempre le gustó Linux y desde que instaló su primer Ubuntu hace casi 10 años nunca paró de aprender de sistemas operativos de código abierto. Así como aprendió de sistemas operativos, un día, de hobby, se puso a programar en Python y logró levantar una página web simple, con algunos accesos directos, su CV completo y fotos de un viaje al mar. Dos años antes de recibirse, movido por el deseo de tener algún dinero extra aplicó para un puesto de desarrollador Python junior, en una multinacional tecnológica. No se lo esperaba, o sí. Pero pasó todas las entrevistas.

Marcos siente que la inspiración lo ha abandonado. Invirtió gran parte del dinero que le dejó la publicación y venta de los ejemplares de su ópera prima en la edición de su segundo libro. Quería que fuera un trabajo independiente y no iba a dejar que el camino por el que transcurriera su carrera fuera dictado por las preferencias moralistas de una editorial. Ya "Cantos del zorzal" había sufrido algunas modificaciones del manuscrito. Aunque las correcciones fueron menores, las recomendaciones dejaron marcas en su ego. La crítica fue bastante buena con respecto a su segundo trabajo, con frases como "aprendió muy rápido" o "la proyección es positivamente abrumadora". En definitiva los personajes de su último libro eran complejos y la complejidad estaba bien descripta y fundamentada. Pero, o bien la gente no lee las críticas o a las personas no les importa la crítica. Tal vez su poca experiencia en editar libros se notó, puntualmente, en la falta de difusión y publicidad del segundo trabajo de un prematuro "best seller".

Daniel amaba su trabajo. No era sólo la independencia económica, sino que conoció gente interesante, de un ámbito que le era ajeno y lejano. Aprendió de herramientas tecnológicas que jamás conocería en su carrera o leyendo artículos por hobby. Estudiar le implicaba más esfuerzo y aunque su vida social se vio afectada, seguía saliendo a fiestas con amigos casi todos los fines de semana. Excepto en la época de finales. A los dos años de empezar su trabajo como programador, Daniel recibía su título de abogado. Unos meses después recibía su primer aumento sustancial, y el cambio de posición laboral, de desarrollador junior a desarrollador semi-senior. Daniel estaba aprendiendo cosas nuevas y también lograba identificar los patrones. Situaciones ante las que los demás reaccionaban alarmados, eran para él ligeras variantes de problemas que él ya había enfrentado. Su postura consistía en identificar esas circunstancias anteriores, pensar en las solución aplicada en su momento y alterar dicha solución para que le diera un cierre favorable a la situación actual.

Marcos no quiere pedirle ayuda a sus padres. Sin embargo, el dinero que le dejó su primera novela se consume rápido. En unos meses va a tener que recurrir a los pocos amigos que le quedaron después del amplio alcance del primer libro. Él siempre pensó que el éxito no lo iba a cambiar. Y el éxito, no lo cambió, porque jamás lo conoció. Simplemente escribió una novela que se vendió bastante bien, pero como él no sabía lo que era el éxito, asumió una actitud que le hizo perder a más de la mitad de las personas que lo querían de verdad. Ahora tiene un blog. Escribe historias cortas, muchas veces inspiradas en personas (o personajes) que conoce en los bares a donde va a escribir. Consiguió la promesa de una editorial para subsidiarle escribir su tercer obra. Esta vez ellos ponen todas las reglas. Va a ser una secuela de "Cantos del zorzal" y por lo menos unos de sus protagonistas tiene que estar, preferentemente el femenino, pero él puede decidir eso. Sólo eso.

Daniel ya es líder técnico de su proyecto. No piensa más en su carrera de abogado, o si realmente esa o la tecnología de la información es su verdadera vocación. Considera que analizar eso es una pérdida de tiempo, pues como abogado no iba a alcanzar las metas que logra con su profesión actual. Está seguro de que puede marcar la diferencia en muchos ámbitos. Técnicamente, le ayuda a sus colegas a aprender más y mejor. Los sistemas web que tiene a cargo le ayudan a miles de personas a realizar actividades tediosas de una manera simple y eficiente. También le presta atención al diseño así que piensa que explota una faceta creativa que, como letrado, no habría podido practicar. Es un gran comunicador, y se auto-convence de que cuando escribe un mail o da una charla de estado de proyecto, está pasando el parte de un legajo a un colega, o mediando en una audiencia en tribunales, respectivamente.

El editor, un tipo grande pero que luce como un adolescente Surcoreano que canta canciones pop, le dijo que las cosas ahora son muy distintas en el mundo editorial. Marcos piensa y mastica las frases que dijo el editor: "Las apuestas de alto riesgo no van más. Siempre que se invierte, uno más o menos ya sabe si el producto va a funcionar". Marcos, siente náuseas cuando se da cuenta de que "producto" hace referencia a su próximo libro. K-pop sigue: "La gente no sabe lo que quiere, pero nosotros, en la editorial, sí. El blog es un termómetro de lo que a la gente le gusta. Usamos herramientas analíticas para saber si la gente comparte las nuevas entradas en las redes sociales, si pasa los links a amigos por mail, si comentan mucho o poco y, también, leemos los comentarios. Cuando sale un libro, ahora, es lo que la gente quiere en ese momento. O, más bien, lo que quería hasta justo el instante previo a lanzar el libro, porque, todo ahora es muy 'dynamic'. Todo cambia muy rápido". Marcos espera que use algún término del Este de Asia, más que anglosajón, en cualquier momento.

En los sistemas web de gran magnitud se trabaja con colas. Son estructuras de software que reciben mensajes. Estos mensajes no necesariamente son textos. Son datos, que por la naturaleza de la estructura (cola), se van procesando a medida que van llegando. Primero que llega, primero que se procesa. Las colas trabajan, por ejemplo, con notificaciones de aplicaciones, conteo de visitas a sitios web o listado de canales de noticias. El manager del equipo de Daniel, motivado por el entusiasmo y las gestiones del nuevo líder técnico, decidió la migración de la infraestructura de servidores del proyecto. Fue un cambio temerario, pero el primer día de la migración, con equipos humanos en 3 países, equipos físicos (servidores) en otros dos y supervisados por Daniel, todo salió de maravillas. Hay desconfianza en el equipo de administradores de los servidores de colas. Son gente muy poco experimentada. Daniel les pide reportes frecuentes. Si algo falla, ya pasó por una situación similar. Él asume que la cola contiene muchos datos de varios usuarios, y que reproducir esos datos después de cierta cantidad de horas puede ensuciar la información, antes que hacerla más clara.

Marcos sí cree en apostar el todo por el todo. Está desesperado. Ha escrito un cuento corto. El último que va a poder escribir sin recurrir a pedir ayuda. Ya no tiene dinero. Lo ha hecho más corto de lo que necesitaba, para que el lector persista. Usó todos los recursos que conoce para mantener al usuario en vilo. Hizo investigación en áreas que desconoce para darle profundidad, pero no demasiada, a la historia. Puso el corazón en esas dos páginas y media. Si la "información analítica" que se obtenga como resultado de la publicación de la nueva entrada en su blog no convence a la editorial, no sólo su tercer libro se habrá ido con más de la mitad de los amigos que perdió, sino también su independencia económica. Junto con ella gran parte del soporte moral en el que se apoyó cuando perdió tantos afectos.

Colapsa uno de los servidores encargados del procesamiento de una cola de mensajes. Marcos publica su nuevo escrito en su blog. Espera. En los primeros minutos suele haber algún comentario, por lo general de amigos o fans que lo conocieron en persona. Marcos solo está chequeando las visitas al blog, pues es el principal dato que ponderan en la editorial. Pasan las horas y no hay visitas.

Pasan 3 horas y Daniel recibe la notificación del colapso del servidor. Marcos agarra una botella de whisky, de las que suele abrir para festejar. Esta ya está abierta desde la vez que uno de sus cuentos cortos, publicados en el blog, alcanzó las 10 mil visitas en un día. Daniel supervisa por conferencia la reparación y el reinicio del servidor que falló. Da la orden de borrar la cola que fue afectada. Han pasado 4 horas desde que Marcos publicó el cuento que a él más le ha gustado, al que más trabajo le dedicó y en el que más esperanzas ha depositado. Muchísima gente está impresionada y atrapada por el relato, sin embargo él nunca accede a los comentarios, ni ve las visitas; nadie verá jamás las de esas 4 primeras horas. Se sirve un último vaso de whisky, son casi 3 medidas. Estos días no estaba necesitando pastillas para dormir, estaba muy entusiasmado escribiendo. Ahueca la mano y deja caer un par de docenas de ellas en la concavidad. Ambas manos se persiguen, hasta la boca. Una lleva las pastillas, la otra, por detrás, el último vaso de whisky. Daniel viaja mañana al exterior. Es su primer salida del país. Logró convencer a su manager de migrar el equipo de administradores de los servidores de colas, él mismo va a supervisar la transición.